martes, 24 de marzo de 2009

Meses antes del ataque al "Cruz del Mar", Madrid sabía que Marruecos podía estar preparando una acción similar


Continúa el silencio oficial en tomo al caso

DANIEL GAVELA 28/01/1979

Las autoridades españolas habían sido advertidas, meses antes del ataque al pesquero Cruz del Mar en aguas saharianas, de que Marruecos podría estar preparando una acción de esas características. Sin embargo hay indicios de que esta información quedó congelada en Madrid y no fue transmitida a las autoridades de la zona marítima de Canarias ni se tradujo en una mayor protección a la flota pesquera por parte de los buques de la Armada. Las órdenes transmitidas en aquellos días por la comandancia de Marina de Las Palmas a los pesqueros que operaban en el banco sahariano para que se mantuvieran alejados de las aguas próximas al lugar donde sufrió el ataque el Cruz del Mar tampoco estaban relacionadas con esta información que poseía Madrid; estaban motivadas exclusivamente por el anuncio hecho por Rabat de que la Armada marroquí se disponía a efectuar maniobras militares en aquellas latitudes.

La posibilidad de que Marruecos pudiera estar implicado en esta acción criminal sorprendió totalmente a las autoridades policiales y de Marina de Canarias quienes, después de las primeras investigaciones, creían haber llegado al fondo del asunto e incluso contagiaron de este convencimiento al ministro de Transportes, que llegó a Las Palmas horas después del ataque para recoger información y ponerla a disposición del Gobierno.Esta desconexión informativa entre Madrid y las autoridades canarias explica las contradicciones entre las declaraciones de las primeras 48 horas y las acciones -sería más correcto llamarlas omisiones- del Gobierno en relación con el tema.

Información desconectada



Veinticuatro horas después del ametrallamiento del Cruz del Mar, el vicealmirante jefe de la zona marítima de Canarias, señor Jaraiz Franco, afirmó rotundamente ante los medios informativos que estaba suficientemente clara la identidad de los responsables de la acción criminal y negó, no menos rotundamente, toda posible veracidad a la hipótesis de que el agresor fuera un Estado vecino cuyas «relaciones amistosas» con España, le ponían, en su opinión, fuera de toda sospecha. Horas después una autoridad también de la comandancia de Marina de Las Palmas anunció que pronto habría información, porque la investigación se daba prácticamente por finalizada. Esa información jamás llegaría a la prensa.El ministro de Transportes, por su parte, declara a su llegada a Canarias que «el Gobierno se ha percatado de la gravedad del ataque» y que «no le temblará la mano para adoptar medidas una vez que las investigaciones iniciadas arrojen resultados». Antes de regresar a Madrid declara que ha logrado reunir los suficientes elementos de juicio para opinar sobre la identidad de los agresores del pesquero, pero «nuestro deber» dijo, «es informar primero al Gobierno». Horas antes había declarado que «hay indicios de que este tipo de ataques son similares a los realizados por el Frente Polisario anteriormente». De fuente fiable EL PAIS supo y publicó entonces que el señor Sánchez Terán había regresado a Madrid con el convencimiento de que, en efecto, se trataba de una acción del Frente Polisario.

Advertencia a Marruecos

Sin embargo se celebra el Consejo de Ministros del día 1 de diciembre, al que el ministro de Transportes aporta un «amplio informe», según la referencia oficial, y en contra de lo esperado el Gobierno no se pronuncia sobre la identidad de los agresores. Por otro lado se informa de que se han establecido contactos con los Gobiernos interesados para que garanticen la seguridad de las aguas que administran. Una nota oficial anterior anunciaba que «el Gobierno ha expresado a las autoridades marroquíes su grave preocupación y sorpresa por la repetición de estos hechos en aguas bajo su jurisdicción, exigiendo el correspondiente esclarecimiento ». La lectura que hoy se puede hacer de esta declaración oficial probablemente sea de más alcance que la que se hizo entonces.Hay todavía otro indicio de que en Madrid no se pensaba lo mismo que en Canarias. En contra de su voluntad, las autoridades de Las Palmas, tanto las de marina como las policiales, tuvieron congelados por orden de Madrid, hasta que EL PAIS los reveló, los resultados de la investigación policial que consistían en la identificación por parte de los tres supervivientes de seis de los supuestos autores del ataque al Cruz del Mar y que eran todos ellos, según la información policial, saharauis. Al margen de la imperfección de la prueba -la identificación se hizo sobre fotografías-, el silencio que imponía Madrid tenía algo que ver con otras informaciones o, al menos, con otras sospechas.

El silencio del Frente Polisario



Dos meses después de la sangrienta acción hay que abrir un gran interrogante sobre las razones del silencio oficial. ¿Ha logrado el Gobierno ir más allá de las informaciones publicadas en los periódicos sobre la paternidad de la masacre del Cruz del Mar? Si no habla, lo lógico sería pensar que lo hace así porque carece de más datos, pero en este caso resulta inexplicable que no haya solicitado al Frente Polisario la información que éste públicamente prometió entregar al Gobierno si le era solicitada. No menos sorprendente es para algunos observadores que, ante la inhibición del Gobierno ante este compromiso del Frente Polisario, éste se niegue a facilitar a la opinión pública española esa información que probaría según ellos la responsabilidad de Marruecos.En conferencia de prensa que mantuvo en Madrid Ahmed Bujari, miembro del Buró Político del Frente Polisario, no fue más allá de la información publicada en los medios de comunicación (Diario 16 en concreto) sobre hechos que podrían implicar la responsabilidad de Marruecos en el ataque. La argumentación del Frente Polisario para exculparse de esta acción sangrienta se basa siempre en una valoración político-moral: el ataque al Cruz del Mar no encuadra en el modo de hacer del Frente Polisario. Es una apreciación que, desde luego, dista de exonerarles de toda culpabilidad porque, apenas una semana antes del ametrallamiento del pesquero español, la organización saharaui, por medio de una nota oficial recogida en varios diarios españoles, daba cuenta de las acciones llevadas a cabo en la última semana, entre las que se encontraban varios ataques «a barcos extranjeros que violaron las aguas territoriales saharauis» y señalaba haber destruido uno que no identificaba a la altura de Dathla (Villa Cisneros). De la suerte que corrió la tripulación de estos barcos no se decía nada en el comunicado.

Un portavoz del Frente Polisario en Madrid declaraba recientemente a EL PAIS que si el Gobierno español no solicitaba la información prometida es porque le sobran datos para saber que no fue su organización la autora de la criminal acción. Según el representante saharaui, sus relaciones con la UCD -el Gobierno no les reconoce- no se han deteriorado en absoluto después del ataque al Cruz del Mar.

Está claro que este hecho no ha tenido ninguna consecuencia política respecto al Frente Polisario por más que la Comandancia de Marina de Las Palmas haya interpuesto una acción penal contra cinco saharauis como supuestos autores de un delito contra el derecho de gentes. Si el Gobierno estuviera convencido de que ciertamente esos cinco saharauis tienen algo que ver con el ametrallamiento del pesquero se echan de menos las consecuencias políticas de una acción de esta gravedad.

Otro silencio oficial sorprendente es la falta de respuesta a una información publicada en el diario El Día de Santa Cruz de Tenerife, según la cual Marruecos habría presionado a Madrid para que no prosiguiera la investigación sobre el atentado al Cruz del Mar. Ceuta y Melilla y la instalación en Tarfaya de una emisora para uso del MPAIAC serían, según este periódico, elementos esgrimidos por Rabat en esta supuesta extorsión sobre las autoridades españolas.

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